Celebrando los 3 años de “Ser Urbano”
Sábado, retraso, metrobus, metro, llegué hasta la estación Parque Central y ahí me esperaban dos chicas para empezar la aventura aérea en el Metro Cable de San Agustín. Fotos, fotos y más fotos era lo que de punta a punta iba ocurriendo. Visualizábamos a toda la comunidad desde lo alto, las estructuras y colores, los diseños hechos por los artistas urbanos meses antes en cada casa, las calles y la pachanga que se forma
en cada sector.
El señor Ramón o Mon, como le dicen todos, nos recibió efusivamente con su lema para “Ser urbano hay que ser humano” y pues así comenzó la mimetización... al cabo de unos minutos ya todos éramos la misma gente, seres humanos siendo urbanos .
Niños jugando pisé, corriendo, jugando pelota, una bodega “Alegres All Star” ahí encontrabas la típica malta fría y las otras frías, mientras se jugaba dominó y de fondo una salsa baúl. Todo estaba lleno de arte y
mensajes reflexivos, también una cancha de bolas criollas y una familia celebrando un cumpleaños.
Ya eran las 3 de la tarde cuando se comenzó a rayar la callé con tizas de colores con más mensajes y dibujos en pro de la NO violencia.“Los colores eran para nosotros cartuchos de dinamita”.
Niños, padres, abuelos se unieron a la dinámica del asunto, todo fue bastante espontaneo. Y como dijo el pintor ruso Wasily Kandinsky “El color es un medio para ejercer influencia directa sobre el alma: el color es la tela...”
A todas estas el sancocho estaba montado, dirigido por los mismos vecinos con ese cariño y entusiasmo que se sentía a flor de piel. Mientras tanto estábamos concentrados en hacer los aritos de alambre para las burbujas de jabón, una vez listos... comenzamos a hacer “Burbujas de amor por donde quiera”. Los niños eran niños con juguete nuevo...
Jugamos, brincamos, corrimos, bailamos…llegó la hora de la sopa. Ya era de noche y la luna estaba casi llena. Cada quien con sus respectivos platos se fue acercando a la olla y se sirvió su gran sancocho de alas de pollo. Comimos y de postre el señor Mon con una sonrisa de oreja a oreja nos llevó hasta su “cuchitril” (como él repetía una y otra vez) para cantarle cumpleaños a “Ser Urbano”. No era una sino dos tortas divinas que demostraron de una u otra forma el agradecimiento por parte de la comunidad hacia toda la organización.
A eso de las 9 y tanto ya era hora de partir aunque el jolgorio estaba comenzando.



how nice! Ese día lo recordaré así como que FOREBE
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